Aquellas canciones
De repente, aquellas canciones cobraban sentido. Aquel amor de las películas, irreal siempre, atravesaba su piel, que temblaba entre frío y calor. Malhumorada por caer en ese abismo cursi y romántico, solo tenía ganas de llorar. Llovía también fuera y acariciaba los cristales, intentando deshacer sus propias lágrimas. Puso de fondo aquella música que ahora no podía tararear. El sol se escondía y las nubes se agigantaban confundiéndose con la noche. Entonces, dentro y fuera, comenzó la tormenta. (21.10.2014)