Entonces entré en la casa. Era un gran caserón muy antiguo, estaba rodeado de tenebrosos y gigantescos árboles que le daban un aspecto lúgubre. La puerta estaba cerrada, ésta era muy alta y tenía un aldabón de color dorado. Miré alrededor de la casa y al fin encontré una pequeña ventana cubierta de telarañas, saqué una navaja y las corté. Observé en el interior una nube de polvo cubría mis ojos, salté hacia dentro, en aquella habitación no había mucho que ver, sólo sé que estaba muy oscuro, encendí la linterna. Por fin salí de aquella estancia tropezando con las sillas y caminando a tientas. Fuera comenzaba a llover y a los pocos minutos la lluvia, se convirtió en tormenta. Empecé a senntir miedo los truenos y los relámpagos me daban escalofríos. En el gran y extenso salon había una escalera que probablemente me conduciría a un piso superior. Me quedé al pie de ésta, decidiendo si debería subir o no. Tuve un arranque de valor. Aquella escalera estaba en muy mal estado, las tablas crují...